viernes, 14 de junio de 2013

Me marcho…


Siempre me gustó la inocencia de tu mirada, con la que conversábamos durante horas sin aburrirnos…
Siempre me gustó el olor de tu pelo, que abrazaba mis sentidos como el cielo abraza a las aves…
Siempre me gustó tu tierna figura qué, contrastada con el horizonte, formaba finas y delicadas curvas, dignas del más puro deseo, del cual fui víctima millones de veces…
Te pido perdón por todas las eternas horas que luché por tu amor y que ahora dejo en el olvido… Créeme, es mejor así… Se que te hago feliz, pero no puedo seguir mintiéndome a mi mismo, el amor que veo en tu mirada y que oigo en tus palabras, me está matando.
Toma, te devuelvo tus sentimientos de la única forma que sé, llorando letras que forman ríos de emociones. Seguramente en él los encontrarás y por favor, trata de buscar los míos, que desde te conozco, no los encuentro.
Una última cosa antes de partir, no le des tu corazón a imbéciles que lo usaran un tiempo y lo dejaran en el olvido… Dales tiempo, se paciente y te darás cuenta si sus “te quiero” son de verdad o son solo ruidos bonitos.
Tal vez en verdad te quise… No lo sé…. De todas formas, fui feliz al verte sonreír.

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